Pastor amado, congregarse sí es vital para el creyente

Escuché hace poco el sermón de un pastor. Cuánta tristeza me dio. Enorme. Profunda. Él se refería a la necesidad de obedecer todo lo que las autoridades ordenan. Por favor, no te confundas, no es esto lo que realmente me preocupó y entristeció. No. Está muy claro que la Palabra nos manda en diferentes pasajes a obedecer a las autoridades, y entiendo muy bien que la situación actual es lo suficientemente confusa para generar la misma cantidad de hermanos que ven que solo se trata de un problema de salud pública, como los que ven un plan oscuro detrás y que la Iglesia no debe ser detenida. Eso lo entiendo. Lo que me generó una gran preocupación y tristeza es otra cosa.


Este pastor dijo: “Algunos dicen: ‘Como la Biblia nos ordena que no dejemos de congregarnos, nosotros debemos obedecer a Dios antes que a los hombres’. Pero”, continuó, “en todo esto no aplica”. ¿Por qué él asegura que no aplica? Este es el punto neurálgico. Decisivo.


Y ESTE ES EL CENTRO DE MI PREOCUPACIÓN Y TRISTEZA

1- Este pastor explica por qué cree que el no dejar de congregarnos no aplica aquí. Dice: “muchos creen que la Iglesia es nada más cuando se juntan… Nooo…. Ese es un concepto raquítico…”. Es verdad, la Iglesia no “es nada más cuando se juntan”, como dice este pastor. Llamativamente mezcla qué es la Iglesia en sí, con el hecho puntual de congregarse. El mandato “no dejando de congregarnos” (Hebreos 10:25), se refiere justo a eso, a CONGREGARSE. No se refiere al concepto abstracto de qué es la Iglesia. Se refiere puntualmente al hecho de congregarme. Pero claro, si para mí congregarme es solamente ir a un lugar a saludar a algunas personas que conozco, cantar unas canciones en vivo y escuchar una predicación, está claro, tampoco es que nos estemos perdiendo de mucho con las reuniones prohibidas.  Por eso este pastor dice: “¿Qué? ¿No te puedes congregar con tu familia? Congrégate con tu familia. Ahí estás cumpliendo”. Está claro, eso lo puedo hacer en mi casa con mi familia usando internet.

2- Pero no solo esto. Este pastor aún aumenta su propuesta dejando entrever que puedes congregarte sin aún participar en una reunión por internet o ver una, ya que la Iglesia primitiva no tenía internet. Dicho de otro modo: congregarme puede ser solamente reunirme con mi familia en mi casa orando, cantando y leyendo la Biblia.

Increíble, increíble, increíble…  

Bíblicamente hablando, congregarse no es solo asistir a un evento cristiano a saludar a algunas personas que conozco, cantar unas canciones en vivo y escuchar una predicación. No. Eso, como mucho, es asistir a un evento cristiano.

¿QUÉ ES CONGREGARNOS?

Cuando en el Nuevo Testamento hablan de “no dejar de congregarse”, ellos entienden congregarse de una manera muy diferente a un simple evento cristiano. Tomemos apenas un pasaje como pequeño ejemplo: Hechos 2:41-47:

-bautismo de los nuevos creyentes: “los que recibieron su palabra fueron BAUTIZADOS” (Hechos 2:41).


-aquellos que son salvados no viven su fe aisladamente, se añaden a Iglesias locales con personas específicas: “y se AÑADIERON aquel día como tres mil personas” (Hechos 2:41).

-ellos no se enseñan a sí mismos, sino que son enseñados por aquellos que Dios determinó que fueran los que enseñan en la Iglesia: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles” (Hechos 2:42). En este caso eran los “apóstoles”, pero sabemos bíblicamente que luego de los apóstoles, fueron y son los pastores los llamados por Cristo para enseñar a los creyentes (1 Timoteo 5:17). La Iglesia es un organismo organizado donde cada uno debe cumplir su función dada por Dios. No puedo llamarme a mí mismo a una tarea que no es la mía, es un cuerpo. 1 Corintios 12:18: “Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso”. Todos necesitamos toda la actividad del cuerpo (Efesios 4:16). Encerrarme en mi casa con mi familia, y solo eso, es una obra del diablo que me quiere aislar para atacarme tranquilo.

-los creyentes llevan vidas comprometidas, no se trata solo de saludarse un ratito al final de la reunión: “en la comunión unos con otros” (Hechos 2:42). Dios utiliza la relación entre ellos para hacerlos madurar en su semejanza a Cristo (Romanos 12:15; Gálatas 6:2; Colosenses 3:13,16; 1 Tesalonicenses 5:11-14; Hebreos 10:24,25; Santiago 5:14,16; 1 Pedro 3:8).

-la Iglesia local cumple el mandato del Señor de celebrar la “Cena del Señor” (1 Corintios 11:25): “en el partimiento del pan” (Hechos 2:42).

-los creyentes se reúnen a clamar a Dios juntos: “y en las oraciones” (Hechos 2:42). Se conocen, saben las necesidades que está pasando cada uno. No es una relación anónima. Y también se ponen de acuerdo para clamar por el avance del evangelio.

-Dios obra maravillas por medio de ellos y entre ellos: “Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles” (Hechos 2:43). Cuando personas los visitan, gracias a este obrar de Dios, dicen: “verdaderamente Dios está entre vosotros” (1 Corintios 14:25).

-Se aman, se preocupan unos por otros, se visitan, lo propio no les importa al saber de necesidades que pueda haber: “Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno” (Hechos 2:44,45).

-lejos de menospreciar el vivir la fe en una unidad comprometida, lo valoran tanto que están dispuestos a sufrir lo que sea con tal de hacerlo asiduamente: “Y perseverando unánimes cada día en el templo” (Hechos 2:46).

-y no les basta la reunión en sí, sino que continúan ese congregarse profundizando en comidas compartidas en la casa de los hermanos: “y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón” (Hechos 2:46). Ellos aman esas conversaciones largas sobre el cielo, la fe, y la belleza de su Señor.

-alaban al Señor con sus vidas y familias personales, pero también disfrutan cuando juntos, separan tiempo, reconociendo con canciones lo inigualable que es el Señor: “alabando a Dios” (Hechos 2:46).

-No es solo un evento cristiano de domingo. Se trata de que en toda la semana el amor que se tienen le muestra a otros que son discípulos de Jesús (Juan 13:34,35): “y teniendo favor con todo el pueblo” (Hechos 2:46). Por eso los pastores no forman consumidores de un producto semanal, sino que edifican el cuerpo de Cristo (Efesios 4:12). Todos los que realmente forman parte de esa congregación local, forman parte de la misión.

-y ellos viven en misión. No solo oran porque otros también se congreguen como ellos, sino que predican por todo el mundo como Jesús les ordenó (Marcos 16:15). Y lo maravilloso es que “el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:47). ¿A dónde los “añadía”? A todo ese “congregarse” que estamos viendo.

CONCLUSIÓN

Si congregarnos es apenas asistir a un evento cristiano, o leer la Biblia en familia; con las prohibiciones actuales de cuarentena, no hemos perdido mucho. Es verdad, si es así, que raros esos cristianos que andan moviendo la barca porque quieren seguir caminando sobre el agua con Jesús.  Pero si congregarse en realidad significa lo que para nuestros hermanos del primer siglo significaba congregarse, cuidado. ¡Por favor cuidado! Que aquella serpiente que al principio relativizó la palabra que Dios había hablado (Génesis 3:1), no lo vuelva a hacer.

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