Segunda prueba

En el artículo anterior dije que es bastante comprobable el hecho de que hoy en día la Iglesia en general no experimenta la misma cantidad de milagros y repartimientos de dones del Espíritu Santo como en la Iglesia del primer siglo. 

¿Cuál es la razón?

¿Por qué?

Algunos responden: “Porque todo eso cesó. Todo eso fue para el primer tiempo de la Iglesia. La función de todo eso fue nada más que confirmar el testimonio de los apóstoles. Una vez que murieron los apóstoles y se terminó el Nuevo Testamento ya no es necesario”

¡Esto es totalmente falso! 

En el artículo anterior vimos la primera prueba.

La segunda prueba que demuestra que esta es una afirmación falsa, es que los milagros y los dones no fueron útiles SOLO en la época de los apóstoles, sino que al ver el propósito de los milagros y los dones, vemos que son útiles para cualquier tiempo de la Iglesia.

Sí, Dios respaldó el ministerio de los apóstoles con milagros y dones (2 Corintios 12:12; Hebreos 2:3,4). Pero nada en la Biblia dice que los milagros y los dones fueron SOLO para eso, ni que fueron SOLO útiles para sus ministerios.

Veamos un poco la utilidad de los milagros y dones.

LOS MILAGROS en el ministerio de Jesús eran útiles para que otros se maravillen y crean: 

Jesús sana a un hombre paralítico en el estanque de Betesda (Juan 5:1-9), y luego explica por qué sucedió este milagro:

Juan 5:20:

“Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os MARAVILLÉIS”.

La Iglesia de todas las épocas necesita los milagros para maravillarse de Jesús.

Este “maravillarse” fortalece la fe en Jesús. Por eso ÉL poco después también dijo:

Juan 14:11:

“Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras”.

Esas “obras”, esos milagros, fortalecen la fe.

Esto mismo pasaba en la Iglesia que vemos en Hechos: 

Hechos 8:6-8:

6 Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía

7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían estos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; 

8 así que había GRAN GOZO en aquella ciudad”.

Esto producía “gran gozo”.

Hechos 8:13:

“También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba ATÓNITO”.

Hechos 13:6-12:

“6 Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús, 

7 que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios. 

8 Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul.

9 Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, 

10 dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? 

11 Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano. 

12 Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, CREYÓ, MARAVILLADO de la doctrina del Señor”.

Creyó maravillado. Exactamente lo mismo que dijo Jesús en Juan 5:20: “El Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis”.

Los milagros son señales para que las personas se maravillen y crean. Por eso Jesús en Marcos 16:17,18 llama “señales” a echar fuera demonios, hacer sanidades y hablar en lenguas: “Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.

Por esto el apóstol Pablo escribió a los corintios: “ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder” (1 Corintios 2:4).

LOS MILAGROS en la Iglesia del primer siglo tapaban la boca de los enemigos de la Iglesia. Pedro sana a un hombre cojo de nacimiento en el nombre de Jesús:

Hechos 4:14:

“Y viendo (las autoridades de Israel) al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra”.

LOS MILAGROS son la manifestación del reino de Dios contra el reino de Satanás:

Jesús dijo en Mateo 12:28:

“Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios”.

Jesús tenía misericordia de los endemoniados y por el Espíritu Santo echaba fuera esos demonios, y así el reino de Satanás era saqueado por el reino de Dios (Mateo 12:29).

¿Necesitarán hoy las personas ser libres de los demonios y el reino de Satanás?

LOS DONES son para provecho de la Iglesia:

1 Corintios 12:4-7:

4 … hay diversidad de dones.

5 …hay diversidad de ministerios. 

6 Y hay diversidad de operaciones….

7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu PARA PROVECHO”.

1 Corintios 14:3-5:

“3 Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. 

4 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia. 

5 Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación”.

1 Corintios 14:12:

“Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia”.

LOS DONES son señales para la gente que llega nueva a la congregación:

1 Corintios 14:24,25:

“24 Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado; 

25 lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros”.

La obra del Espíritu Santo en la Iglesia manifiesta a Cristo resucitado, en su poder y presencia.

Algunos DONES también sirven para edificación propia de quien los ejerce:

1 Corintios 14:2-4:

“Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios… 

 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica…”.

1 Corintios 14:27,28:

“Si habla alguno en lengua extraña… hable para sí mismo y para Dios”.

En el siguiente artículo veremos la tercera prueba contra la explicación falsa de por qué hoy no experimentamos tanto milagros y dones.

2 comentarios sobre “Segunda prueba

  1. Pingback: Tercera prueba
  2. Pingback: Cuarta prueba

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